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miércoles, 18 de agosto de 2010

RETROSPECTIVA 208...


Postal del Club Nacional

Otro ángulo del dificio El Comercio

Edificio El Comercio

Edificio El Comercio

Jiron Tacna

Edificio MILNE - Calle Nuñes y San Antonio - Año 1930

Edificio W R GRACE - Año 1930

La Casa de la Perricholi

La Quinta Presa

Las Tapadas

domingo, 21 de febrero de 2010

Max Radiguet - Viajero y Dibujante Francés del Siglo XIX

Max Radiguet fue un marino y escritor francés quien estuvo en el Perú desde 1841 hasta 1845 con la misión del almirante Petit-Thouars. Las narraciones que hace del Callao y de Lima son unas de las más amenas y detalladas que se hayan hecho. Otros visitantes posteriores copiaron su estilo y en algunos casos le copiaron hasta párrafos enteros. Sus relatos sobre Callao y Lima, y de otros lugares de la América hispana aparecieron en su libro Souveniers de l'Amerique Espagnole, publicado en 1856.

Retrato de Max Radiguet, en actitud de conversar con una dama limeña,
pintado en Lima por Juan Mauricio Rugendas, en 1843. Tras del árbol, el autorretrato del pintor.


Max Radiguet ha sido uno de los viajeros más afortunados en su visión de la realidad social del Perú, en un momento deteminado de su historia. El encanto de su prosa y el vigor de su genio literario lo han puesto en primera fila dentro del conjunto de los viajeros franceses que han escrito sobre el Perú, no obstante que éstos forman legión y que desde distintos ángulos, trataron de las peculiaridades de esta tierra peruana.


Información obtenida de:
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/90253950982392717243457/index.htm
http://www.chimpum-callao.com/especiales/resbalosa.html




Imágenes obtenidas de la Revista Cultura Peruana - Especial de XV Aniversario -
Diciembre de 1955 - Año XV, Vol XV, Nº 90

sábado, 13 de febrero de 2010

La Belleza Misteriosa de la Tapada Limeña


Tapada limeña, era la denominación que se usaba para designar a la mujer limeña, en la época del virreinato del Perú y de los primeros años de la República. Se le denominó así, debido a que dichas mujeres, tapaban sus cabezas y caras con ricos mantones de seda que denominaban "saya y manto", dejando al descubierto tan sólo un ojo. Su uso comenzó a partir del siglo XVI (1560) y se extendió hasta bien entrado el siglo XIX (1860), es decir, su uso se extendió durante tres siglos o trescientos años y no sólo se circunscribió a Los Reyes, sino también a otras ciudades importantes de la región. En Lima, la costumbre permaneció hasta bien entrada la República, cuando las modas francesas.

El atuendo característico de la tapada connotaba insinuación, coquetería, prohibición y juego de seducción. Con todo, no dejaba de ser un vestido: la saya contorneaba las caderas y el manto cubría la cabeza y el rostro, excepto, por supuesto, un único ojo. Tras el manto podía habitar una abuela desdentada así como una mujer tuerta picada por la viruela. Las posibilidades eran muchas como muchos debieron ser las ocasiones en que muchachos galantes o "viejos verdes" derrocharon piropos antes esposas, cuñadas, suegras, madres o hijas que podían ocultar su verdadera identidad tras los mantos.

La saya era una falda de seda grande y larga, de colores azul, castaño, verde o negro. Para asegurarla se usaba un cinturón que la ceñía al talle de la mujer. No era extraño que algunas menos agraciadas usaran caderas postizas que exageraban sus dotes naturales. Por debajo de esta falda se podía ver el pequeño pie (calzado con un zapato de raso bordado) que también hizo famosas a las antiguas limeñas. El manto también era de seda, se ataba a la cintura y subía por la espaldahasta cubrir la cabeza y el rostro, dejando al descubierto tan sólo un ojo y acaso los brazos.